Sierra de Líbar, espacio y frontera natural entre las provincias de Cádiz y Málaga.
MALAGADITANÍA: Espacio geográfico nuevo, entre lo real y lo soñado, creado por F. Ruiz y F.J. Rodríguez, que engloba la esencia paisajística, histórica y etnológica común de la tierra malagueña y gaditana, unidas en una sola geografía compartida.

CAMINERIA:

Suma de los elementos que componen el camino, el caminante y su entorno.

Estudio de las vías de comunicación, de su relación con el entorno geográfico y social y con los itinerarios físicos, históricos, económicos, culturales y literarios.
Definición del II Congreso Internacional de Caminería Hispánica (Año de 1994).

Si a estas ideas les añadimos las de patrimonio público y entorno medioambiental a defender y difundir podíamos tener un concepto aglutinador de enorme atractivo general y portador de grandes posibilidades en la defensa y puesta en valor de nuestra herencia ancestral...

LA RUTA DE LOS 7 TEMPLOS

Próximamente os invitamos a descubrir una ruta mágica llena de encantos naturales, de fuerzas telúricas y restos del pasado sorprendentes llenos de misterio y leyenda...La Ruta de los 7 templos, un antiguo periplo costero de más de 2.500 años de antiguedad.
http://ruta7templos.blogspot.com















VISITA NUESTRA OTRA PÁGINA HERAKLES / MELKART

VISITA NUESTRA OTRA PÁGINA HERAKLES / MELKART
(pinchar sobre la imagen para acceder)

jueves, 13 de diciembre de 2007

Nuevas aportaciones en torno a los primeros asentamientos de la Bahía gaditana

Importantes descubrimientos se han producido en estos ultimos días en torno a los yacimientos de cerro del Castillo en Chiclana y del Cómico en Cádiz, por ahora todavía en fase de excavación, que prueban la datación arcaica de los primeros asentamientos tartésicos y fenicios en la Bahía de Cádiz. Son noticias extraidas de Diario de Cádiz y de El Pais en el pasado fin de semana.

El yacimiento encontrado en Chiclana, en la ladera del cerro del Castillo, presenta construcciones de los siglos VII y VI a.C.De esta forma, los restos más antiguos encontrados en la zona corresponden a la Prehistoria reciente, concretamente al año 1200 antes de Cristo en la época del Bronce final, unos restos que aún tienen que seguir siendo investigados a medida que se estudien los estratos inferiores y sobre los que se han encontrado hallazgos de la cultura turdetana, la resultante de la unión entre las culturas tartésica, autóctona de la zona, y fenicia.La importancia del yacimiento, según ha destacado la directora de las excavaciones, Paloma Gómez, no sólo se funda en el hallazgo de los orígenes fenicios de la ciudad, sino además en el magnífico estado de conservación en el que se encuentran los restos, "algo sorprendente teniendo en cuenta que se han hallado prácticamente al nivel de la calle", asegura la responsable de las catas.Así, los restos turdetanos de los siglos VII y VI a.C. hallados han sido calificados por los arqueólogos como un asentamiento fortificado tipo oppidum, que era el término en latín con el que denominaban los romanos este tipo de asentamientos cuando colonizaron la zona. De dicho recinto se conserva una muralla de doble alineación de unos 25 metros lineales y cuatro metros de espesor denominada muralla de casernas, los restos de una especie de vivienda con partes del pavimento intactos, cerámicas, vasijas, restos de comida como conchas de moluscos, etc.Junto a los citados hallazgos, la arqueóloga encargada de las excavaciones ha asegurado que "lo sorprendente de los restos encontrados es haberlos hallado en el primer nivel de la excavación y en tan buen estado de conservación, sobre todo tratándose de construcciones de murallas y estancias habitadas, ya que los restos fenicios suelen aparecer en los últimos niveles y es muy difícil encontrarlos justo donde estuvieron ubicados en su origen. Además, estamos prácticamente seguros de que en los estratos inferiores seguirán apareciendo otros restos aún por investigar".Asimismo, en el solar han aparecido otros hallazgos de épocas posteriores, como un horno de cerámica de la etapa republicana romana y restos de enterramientos del siglo XVIII en el primer cementerio que se conoce en la ciudad y cuyo origen se remonta al siglo XV, ubicado entre El Castillo y el antiguo Convento de San Martín.Así, aunque en un principio las catas estaban proyectadas durante dos meses, los hallazgos hacen prever que los trabajos tengan que prolongarse en el tiempo, barajándose incluso por parte de los responsables municipales la posibilidad de ampliar la zona de estudio a través de los viarios y espacios públicos adyacentes al solar en el que se encuentra el yacimiento. Paloma Gómez, directora del equipo de excavaciones compuesto además por los arqueólogos Juan Cerpa y Agustín Vázquez y una serie de operarios especializados, ha calificado el hallazgo como sorprendente tanto por la época a la que corresponde, como por su estado de conservación, "sobre todo tratándose de restos de un espacio habitado con diferentes construcciones", asegura. En este sentido, Gómez destaca que "a partir de ahora Chiclana será un punto de referencia para el Mundo Fenicio, algo impensable hasta el momento, al menos en lo que al interior de la ciudad se refiere". Asimismo, la directora de las excavaciones ha hecho hincapié en las facilidades concedidas para el desarrollo de los trabajos arqueológicos por parte de la empresa constructora, "algo muy importante en estos casos".
*********************
El primer asentamiento fenicio de Andalucía puede estar en Chiclana (Cádiz). Así lo creen los arqueólogos Juan Cerpa y Paloma Bueno, responsables de las excavaciones en el cerro de El Castillo. Han sido hallados una muralla, viviendas y objetos como ánforas, platos, cerámicas o lucernas que los investigadores datan en el siglo VIII antes de Cristo. Hasta ahora el yacimiento de Doña Blanca, en El Puerto de Santa María (Cádiz), recibía esa misma consideración con restos datados en el mismo siglo. Entre los restos chiclaneros han aparecido, además, elementos de finales de la Edad del Bronce que probarían una población indígena del año 1200 antes de CristoLas posibilidades de excavar están limitadas por la multitud de viviendas en el entornoLa zona de El Castillo lleva ya dos excavaciones. La primera y fundamental se cerró el año pasado. En el solar donde se construían viviendas y garajes fueron encontrados bajo el suelo de una bodega niveles fenicios. Los trabajos permitieron exhumar 38 metros de una muralla. Hacia el interior había viviendas con habitaciones rectangulares de mediano tamaño. También fueron hallados un horno de pan y tinajas para almacenar aceite y vino.Las construcciones, las técnicas empleadas y su funcionalidad indican que allí existía una ciudad. El Ayuntamiento decidió expropiar a la promotora de las obras parte del terreno para conservar la muralla y contrató a los mismos arquitectos para hacer un pequeño sondeo en el patio de un colegio cercano. Esta labor ha permitido confirmar la continuación de la ciudad, ya que han salido más elementos fenicios.Las narraciones clásicas relatan que Gadir se fundó a partir del Templo de Melkart, que se cree que está en Sancti Petri, el islote entre Chiclana y San Fernando. "Es absurdo que tengas un templo, que lo levantes y la ciudad te la lleves a 50 kilómetros (distancia a la que se encuentra El Puerto de Santa María)", sostiene Juan Cerpa. Su teoría la reafirma en que el asentamiento chiclanero sigue los patrones fenicios. Está junto a la costa, a los pies de un río (el Iro) y sobre un promontorio.El último sondeo realizado en el colegio debe pasar todavía por la inspección de la Consejería de Cultura. La primera excavación ya ha pasado por esa inspección y ha corroborado la importancia de los hallazgos. Para confirmar los orígenes los arqueólogos quieren seguir excavando. De momento, ya garantizan que el origen de Chiclana, que se creía fijado hace 700 años, se remonta a más de 3.000.Las posibilidades de excavar están limitadas por la multitud de viviendas levantadas en el entorno. El arqueólogo se lamenta. "Aquí se ha permitido construir sin precaución ninguna. Ahora habrá que controlar aunque se ha perdido mucho".
********************
CÁDIZ. Los trabajos arqueológicos que la Consejería de Cultura está llevando a cabo en el solar del Teatro Cómico de Cádiz han sacado a la luz un muro del siglo VIII a. C, además de restos materiales muebles de gran interés. Son lucernas, phitois -vasijas para almacenaje y transporte-, cuencos y platos, además de una fíbula del tipo alcores que está siendo estudiada por una especialista en orfebrería antigua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Estos hallazgos en el que será el futuro Teatro Estable de Títeres La Tía Norica confirman la presencia fenicia-arcaica descubierta a raíz de unos sondeos realizados en 2002.Las excavaciones, subvencionadas por la Junta de Andalucía, se están llevando a cabo con normalidad cumpliendo así el acuerdo suscrito en verano entre la administración autonómica y el Ayuntamiento. Según este acuerdo, ambas administraciones se comprometen a simultanear la excavación arqueológica con la construcción del teatro, garantizando en todo momento la seguridad en las viviendas colindantes.Así, la propuesta del Ayuntamiento, que recibió la conformidad de la Consejería, implica "llevar a cabo la cimentación del edificio haciéndola compatible con la excavación arqueológica prevista", además de "poner en valor los restos arqueológicos en un 50 por ciento de la superficie total, aun a costa de sacrificar otras necesidades inherentes al uso que se le pretende dar al edificio".Los restos fenicios están a aproximadamente 5,5 metros de profundidad, por lo que el equipo de arqueólogos pretende llegar hasta los 6 metros antes de que arrecien las lluvias.Fenicio, púnico, romanoTras los trabajos realizados hasta el momento se han documentado cuatro fases: la más antigua es la fenicia-arcaica, que aún se está excavando. Posteriormente están la púnica, la republicana, y la imperial, que es la más reciente.La fase púnica está fechada a principios del siglo VI a. C. Han aparecido restos de una estructura doméstica de tres habitaciones de gran tamaño con restos de pavimentos de arcilla roja. En una de las zonas hay piezas de un pavimentado de conchas, elemento muy típico de estas fechas. En la habitación más oriental se hallan los restos de una torta de cerámica que sirve de base a un horno conservado in situ, según explica el informe de los arqueólogos. También existen restos de un muro de tapial de unos 60 centímetros de anchura.El conjunto republicano está compuesto por tres habitaciones de la cuales una está completa a nivel de cimentación y con los restos de un suelo de opus signinum -un tipo de suelo común, no especialmente lujoso-. La fase republicana se haya muy destruida por las construcciones imperiales.En cuanto a la fase imperial, la más reciente (siglos II y I a. C.), consta de un complejo industrial del que queda un tercio por documentar. Abarca al menos dos tipos diferenciados de industria: una factoría de salazones y una tinctoria o una fullonica. Aparte de esas dos, se tienen indicios de "al menos otra actividad más al haber aparecido un crisol de fundición en una de las habitaciones perimetrales del patio central de la factoría de salazones", detalla el informe del equipo arqueológico."Esta tercera actividad puede ser complementaria para la fabricación y reparación de los elementos propios de la actividad pesquera y conservera, como los anzuelos y clavos aparecidos durante la excavación", añade el documento.Los restos que indican que en el Teatro Cómico hubo una tinctoria son fragmentos de bolitas de tinte para el teñido de ropas y parte de un contenedor con restos de tinte púrpura de gran calidad en su interior. Además, existen dos cisternas de gran tamaño, una en la zona norte y otra en la zona sur.Estas tres industrias se unirían a la factoría de salazones que se puede visitar en el Teatro Andalucía, formando un complejo conservero de gran magnitud. La aparición de complejos industriales de tintado de ropa y de salazones no es un hecho aislado sino que existen muchos ejemplos de ello. En España los más conocidos son los de Barcino y Cartagena, donde están relacionadas ambas actividades, al menos espacialmente.

2 comentarios:

SIKANDER dijo...

La primera parte de la noticia resulta un tanto confusa en su redacción. Además, discrepo de las afirmaciones tipo: restos de los ss. VII y VI a.C. pertenecientes a la cultura turdetana.
La cultura turdetana, heredera de la tartésica, surge a partir de la segunda mitad del s. VI a.C., una vez que ha caído el circuito económico del Estrecho creado por los fenicios. En consecuencia, en el s. VII y primera mitad del VI a.C. todavía existe la cultura tartésica como tal.
Tampoco es correcto considerar la cultura turdetana como un híbrido entre tartesicos y fenicios. La llegada de los fenicios a nuestras costas se tradujo en un intercambio cultural entre indígenas y colonos con un predominio del componente oriental, por ello a partir del s. VIII a.C. se habla de tartésico orientalizante. La sociedad indígena se había orintalizado por influencia de una cultura más evolucionada: la fenicia.
El mundo turdetano surge más tarde, tras la decadencia de Tartesos al romperse el circuito comercial con Oriente. Ésta es una sociedad heredera de Tartesos, pero menos brillante, puesto que vuelve al sistema económico anterior a la llegada de los fenicios. Es decir, su sistema económico vuelve a las bases tradicionales: agricultura y ganadería, ya que el comercio con los metales desaparece.

SIKANDER dijo...

La primera parte de la noticia resulta un tanto confusa en su redacción. Además, discrepo de las afirmaciones tipo: restos de los ss. VII y VI a.C. pertenecientes a la cultura turdetana.
La cultura turdetana, heredera de la tartésica, surge a partir de la segunda mitad del s. VI a.C., una vez que ha caído el circuito económico del Estrecho creado por los fenicios. En consecuencia, en el s. VII y primera mitad del VI a.C. todavía existe la cultura tartésica como tal.
Tampoco es correcto considerar la cultura turdetana como un híbrido entre tartesicos y fenicios. La llegada de los fenicios a nuestras costas se tradujo en un intercambio cultural entre indígenas y colonos con un predominio del componente oriental, por ello a partir del s. VIII a.C. se habla de tartésico orientalizante. La sociedad indígena se había orintalizado por influencia de una cultura más evolucionada: la fenicia.
El mundo turdetano surge más tarde, tras la decadencia de Tartesos al romperse el circuito comercial con Oriente. Ésta es una sociedad heredera de Tartesos, pero menos brillante, puesto que vuelve al sistema económico anterior a la llegada de los fenicios. Es decir, su sistema económico vuelve a las bases tradicionales: agricultura y ganadería, ya que el comercio con los metales desaparece.